Cómo escribir puede ayudarte a pensar mejor y sentir.
Jan 04, 2024
¿Te pasa que tienes muchas ideas en la mente? Quizá estás trabajando en algo importante para ti y quieres avanzar, pero entre las responsabilidades del día a día no siempre encuentras un momento para reconocer que hay detrás de esas ideas.
Escribir con tus propias palabras, sin preocuparte por hacerlo bien, puede ayudarte a aclarar tus ideas, expresar lo que piensas y sientes y comprender mejor lo que estás viviendo.
En este episodio te cuento cómo fui encontrando mi manera de escribir y qué aprendí de esa experiencia.
Esta publicación fue actualizada en octubre de 2026. La versión escrita fue revisada y reorganizada para facilitar la lectura. Por eso, puede presentar diferencias con el audio y el video originales.
Escribir cuando tienes algo que expresar
Hace algún tiempo escuché sobre un poeta que escribía en servilletas en los lugares donde se encontraba…
Lo que resalto de esa historia es la necesidad de escribir que se satisface usando lo que se tiene a la mano (servilleta, en ese caso) justamente porque hay algo importante detrás que queremos expresar.
Te voy a contar mi experiencia de escritura natural, cuando siento ganas de hacerlo, no porque vaya a crear un producto como una obra literaria.
En realidad, escribir me ayuda cuando estoy pensando en varias cosas a la vez. Me permite enfocarme en una cosa: lo que estoy escribiendo. Y entonces, puedo expresar de manera más clara lo que realmente me importa en ese momento.
¿Lo habías visto así?
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Cómo descubrí una manera de escribir
Cuando estaba iniciando las actividades con mi empresa Aprende Siendo, tenía varias ideas todo el tiempo y como no me quería perder ninguna, decidí escribirlas para aprovechar mi tiempo.
Vivo en un barrio en la ciudad de Lima que tiene muchos parques alrededor (uno a media cuadra y otro a dos cuadras de mi departamento) y me gusta caminar por ahí.
Antes de salir, ponía un papel en blanco doblado en cuatro y un lapicero dentro de una carterita, me la colgaba al hombro e iniciaba mi paseo. Cuando me venía una idea interesante, paraba y escribía. Luego, volvía a guardar mi papel.
Entonces, me sentía muy eficiente, haciendo dos cosas a la vez, o muy ejecutiva porque sentía que avanzaba.
Sin embargo, me di cuenta de que así no disfrutaba a plenitud mi experiencia del parque: respirar profundamente, caminar a distintos ritmos y conectarme con la naturaleza…
Incluso, un día, cuando sí me permití conectarme con la naturaleza, se me cayó el papelito sin darme cuenta…
Bueno, como eso no me funcionaba, decidí cambiar de práctica.
¿Cuándo podría escribir?
Busqué otros momentos para escribir
Comencé a escribir mis reflexiones cuando estaba en trayecto de un lugar a otro, sentada en transporte público. Y algunas las compartía en redes sociales.
Sin embargo, conforme mis actividades aumentaban, dejé esa práctica y traté de escribir de manera planificada, en momentos específicos.
Sin embargo, cuando llegaba el momento, me demoraba más y sentía que no fluía naturalmente o que no disfrutaba tanto el proceso de escribir.
¿Cómo recuperar el gozo por escribir?
Y surgió espontáneamente…
Un día, yo estaba pensando en algunas situaciones que debía resolver. Me dolía fuerte la cabeza porque sentía que daba vueltas y vueltas a lo mismo.
Entonces, tomé un papel en blanco y un lapicero y me puse a escribir. Simplemente puse en tinta azul lo que estaba pensando. Y me dejé llevar… lo que salga de manera espontánea.
Vinieron otros temas que no había previsto. Surgieron preguntas y yo misma me iba respondiendo. Era como hablar conmigo misma, aunque por ratos parecía que mis pensamientos iban más rápido de lo que podía escribir.
Sentí cómo mi expresión facial cambiaba, mientras me sorprendía de lo que iba surgiendo. Sonreí, al darme cuenta. ¡Y se me fue el dolor de cabeza!
¿Sabes dónde escribí eso? En realidad, esto no importa y tampoco lo recuerdo ahora.
Mis aprendizajes de esa experiencia con la escritura
Ahora te comparto algunos aprendizajes sobre los cuales sigo reflexionando.
Cuando escribo sin buscar hacerlo bien
Para mí, el momento de escribir no tiene que estar planificado porque quiero que me nazca natural, cuando tenga una predisposición especial. No digo que sea igual para ti porque cada persona es distinta.
El proceso de escribir me ayuda mucho a calmar mi mente. Además, puedo identificar qué estoy pensando con mayor claridad porque registro en el papel mis ideas. Y mientras lo hago, descubro qué me importa porque me voy dando cuenta de lo que realmente quiero expresar. Y todo eso lo “capturo” en la escritura.
Además, escribir me permite conocerme mejor porque plasmo mi interpretación de lo que estoy viviendo, lo que pasa a mi alrededor e incluso mis expectativas de lo que puede pasar, sin criticarme.
Cuando reviso lo que escribí
Cuando quiero compartir lo que he escrito, realizo un proceso de revisión en otro momento, cuando estoy un poco alejada de la experiencia que originó esas reflexiones.
Y les digo así reflexiones porque al inicio pueden ser frases o párrafos sueltos, que incluso podrían parecer no tener relación. Porque mi mente puede saltar de un tema a otro al inicio.
Leo con respeto lo que escribí. Separo y clarifico mis ideas para encontrar su estructura en mis pensamientos. Voy ajustando mi escrito al nuevo significado que le encuentro y deseo comunicar. Así, he preparado este episodio para ti y para mí.
Tu propia manera de escribir
Te he contado una manera de escribir que es particular para mí. Te invito a encontrar la tuya, con la práctica.
Aprovecha esta herramienta que tienes a la mano (literalmente) para “escucharte”, reflexionar y sentir. Y seguir aprendiendo siendo tú.
Espero que te sirva tanto como a mí.
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