24: Tus desafíos y tu aprendizaje: El secreto está en la actitud.

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¿Has pensado en cómo tu actitud afecta tu capacidad para aprender

Explora conmigo cómo puedes ver cada situación como una oportunidad para aprender, en tu camino para alcanzar tus metas. Y esta actitud puede hacer una gran diferencia en cómo vives tu vida.

¡Acompáñame a descubrir el secreto para aprender toda la vida, a través de la historia de Andrea! Te invito a conocerla y ver cómo convierte cada desafío en un aprendizaje gracias a su mentalidad.

 

 

 

 

Hoy vamos a hablar sobre algo fundamental para el aprendizaje y para tu vida: la actitud (con “c”), que es distinto a la aptitud (con “p”, como habilidad).

La actitud es una disposición general o una tendencia a actuar de una manera con respecto a un objeto, una persona, un tema. ¿Cuál es tu actitud frente a la vida?

¿Crees que todo está determinado, que tu destino está escrito en piedra?

¿O que tú puedes conducir tu vida y aprender?

 

Te presento a Andrea.

Ella disfruta mucho del diseño gráfico. Se preparó en un instituto de mucho prestigio y al egresar obtuvo su trabajo soñado, en una agencia de publicidad de las primeras de su país.

Ha trabajado varios años ahí y siempre ha sido bien considerada por sus habilidades y don de gente.

Un día, después de mucho reflexionar, decidió hacerse independiente y abrir su propio estudio creativo.

Andrea tiene una gran habilidad y destrezas para el diseño: tiene buen ojo para los detalles, es curiosa y tiene una creatividad sin límites. Domina las herramientas de diseño, siempre está a la vanguardia de las últimas técnicas y tiene la habilidad de captar lo que desean sus clientes en un instante.

Sumado a esto, ella se distingue por su actitud positiva.

 

La historia

Todo comienza cuando Andrea decide abrir su propio estudio de diseño gráfico.

Su primer desafío surge cuando no puede atraer a tantos clientes como esperaba para poder mantener su estudio, ni qué decir de obtener ingresos como los que recibía con su trabajo dependiente.

En lugar de criticarse duramente, Andrea reflexiona de una manera especial:

“Esto no significa que mi negocio haya fallado o que yo haya fracasado. Simplemente he aprendido que mi estrategia inicial no funciona”

 

Entonces, Andrea decide aprender más sobre marketing digital y ajustar su plan, mientras recuerda cómo realizaba sus primeros trabajos cuando salió del instituto, cómo sus amistades la llamaban, sin que ella se ofreciera, y cuánto disfrutaba hacer esos trabajitos durante algunos fines de semana.

Así, decide ajustar su plan de marketing y usar los canales informales que siempre han estado disponibles para ir generando ingresos. Pronto, empieza a ver mejores resultados.

 

Esta estrategia combinada la lleva a pensar:

"Esto no salió como esperaba al inicio, pero ¿qué estoy aprendiendo? Tal vez necesito entender mejor a mi audiencia nueva y a la antigua. Cada paso me lleva más cerca de la visión que me llevó a abrir mi propio estudio”.

 

Así continúa y logra algunos contratos con pequeños negocios y se va haciendo conocida en nuevos segmentos, pues había estado enfocada en las corporaciones, cuando trabajaba en la agencia de publicidad.

Algunos meses después, logra cerrar un acuerdo con su primer cliente importante (importante porque por fin podrá cubrir sus costos). Justo antes de una gran entrega, su computadora se apaga sola.

No se atreve a tocarla. Se queda paralizada por un momento. 

 

En esta situación, su actitud realmente la salva:

En lugar de perder la calma, se centra en cómo solucionar la situación, porque le importa mucho: pide prestada una computadora a un amigo y trabaja toda la noche para cumplir con el plazo.

Andrea piensa:

"¡Esto es frustrante! Pero desesperarme no me ayuda. Necesito una solución rápida. ¿A quién puedo pedir ayuda? Puedo ser flexible y salir airosa de esta situación."

 

Además de estos desafíos, Andrea siente miedo a veces. Se cuestiona si tiene lo necesario para dirigir su propio negocio y si debería buscar a su antigua jefa para regresar a su trabajo en la agencia, si estuviera disponible.

 

En esos momentos de duda, su actitud la guía.

Ella ha desarrollado una práctica de automotivación que le recuerda para qué inició su negocio y que cada paso, incluso errores y eventos inesperados, es una oportunidad para crecer y aprender.

Mantiene un cuaderno donde anota, además de sus compromisos, sus aprendizajes diarios y reflexiona sobre ellos.

Ella explica así esta práctica:

"Es normal dudar y es normal tener miedo, pero no puedo dejar que esto me detenga. Es una señal de que estoy haciendo algo nuevo, que me importa. Cada cosa que pasa me permite aprender. Voy a escribir sobre esto y ver qué puedo mejorar para la próxima vez."

 

Un día, Andrea recibe una crítica negativa de su primer cliente importante, ese que tanto significa para ella. En lugar de desanimarse, ella decide analizar el contenido de la crítica como una fuente valiosa de retroalimentación sobre su trabajo.

Para ello, se reúne con el cliente, escucha sus preocupaciones y utiliza esa información para mejorar sus servicios. Con el tiempo, este cliente se convierte en su principal embajador en el mercado.

 

¿Qué pensó Andrea antes de esa reunión con su cliente?

"Eso no me gusta para nada. Es una crítica fuerte de mi trabajo, pero ¿qué puedo aprender de ella? Necesito entender mejor las expectativas de mis clientes. Esta es una oportunidad para mejorar y crecer."

 

Aprendizajes de Andrea

A través de estas experiencias, ella ha aprendido algo importante:

La habilidad en el diseño gráfico y su capacidad para conectar con otras personas pueden llevarla a destacar en su campo (ya sea de manera dependiente o independiente), pero su actitud la sostiene en su camino hacia ese futuro que está construyendo.

Ella interpreta que cada desafío que enfrenta es una oportunidad para aprender y su mentalidad de crecimiento le permite que sea así, porque es capaz de encontrar los recursos y las soluciones que necesita para continuar y alcanzar sus metas.

 

Entonces, ¿qué puedes aprender tú de Andrea?

Primero, que puedes cultivar una actitud de aprendizaje frente a los desafíos. Solo depende de ti porque implica trabajar en tus pensamientos.

Segundo, que las habilidades son importantes, pero no suficientes, sin una actitud de aprendizaje. En un mundo cambiante e incierto, necesitas ser flexible y ajustar tus estrategias. Esa mentalidad abierta y flexible es el secreto para ver los desafíos con curiosidad y la vida, con optimismo.

Y tercero, que el aprendizaje es un proceso continuo que se nutre de cómo interpretas tus experiencias y de tus emociones. Aprendes con todo tu ser y puedes hacerlo toda la vida.

 

Te invito a reflexionar:

 

  • ¿Cómo puedes adoptar una actitud de aprendizaje en tu vida diaria?
  • ¿Qué desafíos actuales puedes ver como oportunidades para aprender? 

 

Recuerda que aprender no se trata de cuánto sabes, sino de tu capacidad de experimentar, adaptarte y elegir lo que necesitas para construir la vida que valoras. Y como hemos visto, tu actitud es clave.

 

Espero que la historia de Andrea te haya inspirado a reflexionar sobre tu propia actitud hacia el aprendizaje y los desafíos.

Cada día es una nueva oportunidad para aprender y alcanzar tus metas. ¡Tú puedes!

 

Notas:

Si quieres conocer más sobre la “mentalidad de crecimiento”, puedes revisar:

  •  Dweck, Carol S. (2006). Mindset: La actitud del éxito. Editorial Sirio S.A.

 

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