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¿Haces varias cosas a la vez? Qué significa esto para tu vida.

organización personal y prioridades Sep 14, 2023
Hombre joven en oficina con muchos papeles, con los ojos cerrados, tocándose el rostro

¿Alguna vez has pensado o dicho «no tengo tiempo»? ¿Y has creído que hacer varias cosas a la vez te ayudaría a completar todo lo que tenías pendiente? En el trabajo, incluso, la multitarea o multitasking suele presentarse como una habilidad deseable.

En este episodio podrás comprender qué ocurre cuando cambias continuamente de una actividad a otra y qué puede haber detrás de esta manera de actuar. 

Revisaremos algunas creencias y emociones asociadas, así como sus posibles efectos en tu bienestar, tus relaciones y la forma como avanzas en lo que te importa. Luego, encontrarás dos ideas para decidir con más claridad en qué enfocarte: priorizar y desconectarte cuando sea necesario.

 

Esta publicación fue actualizada en julio de 2026: La versión escrita fue revisada y reorganizada para facilitar la lectura y reflejar mejor el enfoque actual de Aprende Siendo. Por eso, puede haber diferencias con el audio original.

 

 ¿Puedes hacer varias cosas a la vez?

¿Has escuchado el término multitarea o multitasking? Proviene de la informática y se refiere a un sistema que puede ejecutar varios programas o tareas de manera concurrente, de acuerdo con el Diccionario de la lengua española.

En la vida cotidiana, este término también se usa para describir a una persona que realiza varias tareas al mismo tiempo. Mientras lees este texto o escuchas el podcast, por ejemplo, podrías estar enviando un mensaje o elaborando tu lista de pendientes.

 

Qué es la atención activa

Para comprender qué sucede cuando haces varias cosas a la vez, el concepto clave es la «atención activa». Se refiere a la atención que prestas de manera voluntaria o deliberada a una actividad.

Generalmente concentras tu atención en una actividad principal y no en varias. Por ejemplo, puedes ver televisión mientras cenas y seguir con detalle tu programa favorito si tu atención está puesta en él. Pero puede resultarte difícil mantener una conversación fluida con tu familia si sigues concentrada en el programa.

 

Dónde está tu atención

El cerebro puede realizar varias funciones al mismo tiempo. Sin embargo, coordinar varias actividades que requieren atención implica procesos cognitivos complejos. También existen límites: no podemos prestar atención a un número ilimitado de tareas simultáneas sin afectar nuestro desempeño en alguna de ellas.

Por eso, realizar varias tareas a la vez no necesariamente te hace más eficiente. Puedes mantener tu atención en una actividad principal mientras realizas otras de manera automática, sin prestarles atención activa. Sin embargo, algún estímulo externo puede hacer que tu atención se desplace hacia otra actividad.

En el ejemplo anterior, si estás viendo televisión y tu atención activa está en el programa, comer puede ser algo automático. Pero si notas que la cena está deliciosa y comienzas a preguntarte por los ingredientes, quién cocinó o si se celebra algo especial, tu atención se desplaza hacia la comida y quizá hacia una conversación.

 

Lo que haces es cambiar de una actividad a otra

Salvo casos excepcionales, las personas no realizamos varias actividades al mismo tiempo prestando atención activa a todas. Más bien, cuando pensamos que lo estamos haciendo, cambiamos de una actividad a otra durante breves periodos, sin haber concluido la que dejamos temporalmente.

La frecuencia de estos cambios puede variar. Por ejemplo, en un día regular, algunos horarios tienen más actividades que otros. Por eso, podrías cambiar de actividad más veces durante la mañana que por la noche.

También influye el contexto. En tu centro de trabajo puedes tener varias tareas pendientes. Si trabajas de manera remota, pueden sumarse las demandas del hogar y, al tener más tareas a la vista, podrías cambiar de actividad con mayor frecuencia. Durante unas vacaciones, en cambio, quizá tengas un itinerario con actividades más secuenciales, que puedas realizar una después de otra.

 

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¿Qué hay detrás de intentar hacer varias cosas a la vez?

A veces, este comportamiento se relaciona con dos pensamientos.

 

Piensas que te falta tiempo

Puedes tener mucho que hacer en poco tiempo. Entonces buscas distintas estrategias para completar todas tus actividades, para «hacerlo todo». Incluso puedes planear tu día pensando que, si haces varias cosas a la vez, avanzarás más.

Sin embargo, el tiempo es finito. No puedes hacer que todo encaje en las 24 horas del día, que también incluyen dormir, comer, descansar y atender otras necesidades.

Y, como hemos visto, en la práctica terminas cambiando de una actividad a otra durante periodos cortos.

 

Crees que debes avanzar en todo

También puede ocurrir que tengas varias metas importantes al mismo tiempo. Cada una requiere actividades distintas, que no necesariamente están relacionadas entre sí.

Quizá intentas mantenerlas todas presentes —en tu mente o anotadas en una lista— para no olvidarlas. Algunos investigadores las denominan «metas activas».

Cuando mantienes varias metas activas al mismo tiempo, puedes cambiar frecuentemente de una actividad a otra para intentar avanzar en todas.

 

¿Cómo puede afectarte cambiar continuamente de actividad?

Los efectos de cambiar continuamente de actividad pueden aparecer en cómo te sientes, cómo te relacionas y cómo te percibes.

 

Cómo te sientes

Primero, esta situación puede generarte estrés. Desde el enfoque de Susana Bloch, el estrés puede comprenderse como una emoción mixta que combina rabia, miedo y tristeza.

Cada una se relaciona con una manera de interpretar lo que está sucediendo.

Puede haber rabia porque te parece injusto vivir con tanto por hacer y sentir que no tienes control sobre tu día. Al mismo tiempo, esa emoción puede darte energía para continuar usando la misma estrategia.

También puede aparecer miedo cuando reconoces que esta forma de actuar puede afectar tu bienestar, pero te resulta difícil cambiarla. La tristeza puede presentarse cuando sientes que no puedes recuperar la vida que tenías, comienzas a alejarte de otras personas o dejas de disfrutar.

El estrés también puede generarte tensión corporal y malestar físico.

 

Cómo te relacionas

Puedes sentirte irritable, reaccionar de manera inflexible, olvidar conversaciones con personas importantes en tu vida o incumplir reiteradamente algunos compromisos.

Y te puedes aislar. Tu atención está en todas partes y en ningún lugar. Sigues haciendo cosas, pero puedes estar ausente de lo que estás viviendo y de las personas que tienes cerca. Tú lo sientes y otras personas también pueden notarlo en tu voz, en tu cuerpo y en la manera como respondes.

 

Cómo te percibes

Por otro lado, si te preocupa ser eficiente, cambiar frecuentemente de una actividad a otra no te lleva a serlo. Retomar cada actividad tiene un costo y puedes distraerte con facilidad ante estímulos externos.

Si, a pesar de todo el esfuerzo, sientes que no avanzas como esperabas, puedes llegar a pensar que no eres capaz de hacer nada bien. Esto puede afectar tu percepción de autoeficacia y también tu bienestar.

 

Ante estos efectos, vale la pena preguntarte: ¿quieres seguir viviendo así, con esas emociones y esa manera de actuar? ¿Eres tú cuando actúas así?

 

Cómo enfocar tu atención en lo importante

Puedes comenzar recordando dos palabras: priorizar y desconectar.

 

Prioriza lo que más importa

No todas tus metas tienen igual importancia. Cuando identificas cuáles son prioritarias y planificas tus actividades de acuerdo con eso, reduces el número de metas que intentas mantener activas y puedes cambiar de actividad con menos frecuencia. 

Para definir tus prioridades, puedes indagar dentro de ti y recordar tu «para qué». Luego, identifica qué actividades son necesarias y suficientes para avanzar en eso que valoras.

Si estás intentando hacer varias cosas a la vez en el trabajo, también puedes conversar con tu equipo o preguntar a la persona que te supervisa cuáles son las prioridades.

Cuando era gerente en una entidad pública, una colaboradora me preguntó qué era más importante que terminara ese día. Le agradecí la pregunta porque me permitió darme cuenta de que ella —como yo y el resto del equipo— tenía muchas cosas por hacer y necesitábamos ser realistas al respecto.

 

Desconecta cuando lo necesites

Para enfocarte en lo más importante, también necesitas desconectarte de lo que estás haciendo cuando llega el momento.

Si los pensamientos sobre tus actividades pendientes siguen ocupando tu mente e incluso te hacen perder el sueño, necesitas una pausa que te permita descansar y volver a enfocarte.

Puedes planificar actividades que disfrutas y momentos en los que no estés pendiente de lo que falta. En el trabajo, quizá puedas delegar algunas tareas o usar la tecnología para automatizar procesos que no necesitas realizar personalmente.

También puedes desarrollar rutinas que te generen calma y te ayuden a enfocar tu atención cuando enfrentes momentos de mayor demanda.

 

Preguntas para observar tu experiencia

 

Cuando intentas hacerlo todo:

  • ¿Qué te dices cuando quieres completar todas tus actividades?
  • ¿Qué piensas de ti cuando no avanzas como esperabas?
  • ¿Qué conversaciones tienes y cuáles dejas de tener con otras personas?

Cuando crees que todo es importante:

  • ¿Qué sientes cuando todo parece importante?
  • ¿Cómo terminas el día cuando no has cumplido lo que esperabas?
  • ¿Qué actividades siguen ocupando tu atención al final del día?

Cuando decides enfocarte:

  • ¿Cuáles son tus metas más valiosas en este momento?
  • ¿Cuáles de ellas necesitan estar activas hoy?
  • ¿Qué necesitas pensar de ti para proteger tu tiempo y enfocarte?
  • ¿Puedes pedir ayuda para avanzar en esas metas?
  • ¿Qué puedes hacer para desconectarte cuando lo necesites?

Puedes continuar con tus propias preguntas.

Te invito a escribir las reflexiones que te surjan en esta exploración, con amor y respeto. Este ejercicio puede ayudarte a escucharte y reconocer la persona valiosa que eres, más allá de lo que hagas.

 

Notas

Si deseas profundizar:

  • Bloch S (2021) Surfeando la ola emocional. Santiago de Chile: Uqbar Editores (Obra original publicada en 2008).
  • Just MA & Buchweitz A (2014) What brain imaging reveals about the nature of multitasking, In Chipman S. (Ed.), The Oxford Handbook of Cognitive Science. New York: Oxford University Press (pp. 265-280). doi: 10.1093/oxfordhb/9780199842193.013.4
  • Srna, S, Schrift RY & Zauberman G (2018) The illusion of multitasking and its positive effect on performance, Psychological Science, 29(12), 1942-1955. doi: 10.1177/0956797618801013
  • Szumowska, E & Kruglanski AW (2022) The psychology of getting busy: Multitasking as a consequence of goal activation, Journal of Experimental Psychology: General, 151(1), 137-160. doi: 10.1037/xge0001077

 

Escucha el audio original del episodio. Esta grabación corresponde a la publicación original y puede presentar diferencias con el artículo actualizado.

 

 

 

 

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