5: ¿Haces varias cosas a la vez? Qué significa esto para tu vida.

bienestar emociones identidad investigación
Hombre joven en oficina con muchos papeles, con los ojos cerrados, tocándose el rostro

¿Alguna vez has pensado o dicho «no tengo tiempo»? ¿Y has creído que hacer varias cosas a la vez te ayudaría a completar todo lo que debías hacer en el día?

Y en el campo laboral, ¿has escuchado que una habilidad deseable en las personas es que puedan hacer varias cosas a la vez? Le dicen multitarea o multitasking.

En este episodio, hablamos sobre el comportamiento de cambiar de una actividad a otra, cuando tenemos la atención en varias metas y actividades. Analizaremos algunas creencias y emociones asociadas, así como posibles efectos en tu vida. 

Luego, te propongo dirigir tu atención a tus metas más importantes, priorizando y desconectándote, cuando sea necesario.

 

 

 

 

¿Has escuchado el término multitarea o multitasking? Proviene de la informática. Y se refiere a un sistema que puede ejecutar varios programas o varias tareas de manera concurrente – de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española. 

En la práctica, este término se ha usado cuando una persona, en un periodo determinado, realiza varias tareas de manera simultánea. 

Ahora mismo, mientras lees este texto o escuchas el podcast, puedes estar enviando un mensaje de texto o elaborando tu lista de pendientes.

 

En realidad, ¿puedes hacer varias cosas al mismo tiempo?

El concepto clave es «atención activa»; es decir, a qué actividad le prestas atención de manera voluntaria o deliberada. 

Generalmente, le das esa atención a una actividad principal. Esto explica, por ejemplo, como puedes ver televisión mientras cenas, pero puede ser difícil tener una conversación fluida con tu familia al mismo tiempo, si tu atención está en un programa de televisión.

 

El cerebro humano puede realizar varias funciones al mismo tiempo. Sin embargo, realizar más de una actividad implica un proceso cognitivo complejo, como lo señala la evidencia científica. 

Hay límites biológicos, por lo que las personas no podemos realizar un número ilimitado de tareas simultáneas, sin afectar nuestro desempeño en algunas de ellas.

Entonces, si crees que tener la habilidad de multitarea te permite ser eficiente, no es así porque tu atención está dividida y disminuye tu concentración, a menos que se trate de tareas automáticas que no requieren atención activa y usan menos recursos de tus redes neuronales – aunque podrían existir factores externos que te saquen de esa automaticidad. 

 

En el ejemplo anterior, si estás viendo televisión y tu atención está ahí, comer puede ser algo automático para ti en ese momento. 

Sin embargo, si te das cuenta de que la cena está deliciosa y esto te trae curiosidad sobre los ingredientes, quién cocinó o si quizá ese día se celebra algo especial (y por eso la cena es especial también), tu atención «viene» a ese acto de cenar y a una posible conversación.

 

Lo que sucede es que cambias de una actividad a otra

Salvo casos excepcionales, las personas no realizamos múltiples actividades de manera simultánea, con atención activa, más bien cambiamos de una actividad a otra en un lapso de tiempo, sin haber concluido la actividad que dejamos temporalmente. 

Y esto lo hacemos en distinto grado; es decir, cambiamos de actividad en un mayor o menor número de veces. Y esto depende de varios factores.

Por ejemplo, en un día regular, tienes algunos horarios más cargados de actividades que otros; por lo cual, podrías cambiar de actividades un mayor número de veces por la mañana que durante la noche.

Además, el número de actividades que compiten por tu atención varía según los contextos; por ejemplo, si estás en tu centro de trabajo puedes tener varias cosas por hacer, pero si trabajas de manera remota ese número de actividades podría crecer por las múltiples demandas del hogar. Si estás de vacaciones, probablemente, tengas un itinerario con actividades secuenciales que puedas seguir.

 

Si cambias continuamente de una actividad a otra, ¿qué hay detrás?

Puedes tener mucho que hacer en poco tiempo. Entonces, buscas distintas estrategias para «hacer todo». Incluso, puedes planear tu día de esa manera, pensando que puedes hacer varias cosas a la vez porque así sientes que «avanzas»

En ese caso, terminas cambiando de actividad de manera muy seguida, durante periodos cortos. 

 

Sin embargo, recuerda dos cosas:

  1. El tiempo es finito. No puedes hacer encajar todo en las 24 horas del día (además que debes dormir, comer, descansar, etc.). 
  2. No todas las actividades merecen tu atención.


Lo que pasa si tratas de encajar todo  

Tienes varias actividades por hacer y te genera estrés.  

El estrés es una emoción mixta que tiene un poco de rabia, miedo y tristeza.

  • Contiene rabia porque te parece injusto vivir con tanto que hacer, sin tener control de tu día, pero esta emoción te da combustible para continuar con esa misma estrategia.
  • Además, tiene una parte de miedo porque puedes perder tu bienestar, sabes que no estás bien, pero ese comportamiento te puede atrapar.
  • Y también trae un poco de tristeza porque percibes que la vida que tenías no la puedes recuperar e incluso podría llevarte a alejarte de otras personas y no permitirte disfrutar.


También te ocasiona malestar físico y te puedes aislar.

Probablemente, ese estrés te genere tensión corporal y malestar físico. Asimismo, puedes sentirte irritable, reaccionar de manera inflexible, olvidar conversaciones con personas importantes en tu vida, incumplir reiteradamente tus compromisos, etcétera.

Esto ocurre simplemente porque tu atención está en todas partes y en ningún lugar

Lo sientes y otras personas lo notan; lo leen en tu voz y en tu cuerpo…

 

Por otro lado, si te preocupa ser eficiente, cambiar frecuentemente de una actividad a otra no es eficiente. Enganchar nuevamente con cada actividad tiene un costo y puedes distraerte fácilmente con estímulos externos. 

Finalmente, puedes pensar que no eres capaz de hacer nada bien. Se afecta tu percepción de autoeficacia y también tu bienestar.

  

  • ¿Quieres vivir así? 
  • ¿Con esas emociones y ese comportamiento?
  • ¿Quieres convertirte en una persona que no valoras ser?


Si crees que todas las actividades merecen tu atención… 

Esta creencia se puede deber a que, probablemente, tienes varias metas que son importantes, las cuales requieren que hagas varias actividades – no necesariamente relacionadas. 

Incluso, quizá deseas tenerlas todas presentes (en tu mente o anotadas en una lista) para no olvidarte de hacerlas. 

En este caso, tienes varias metas «activas», como lo llaman algunos investigadores. Sin embargo, sí puedes enfocar tu atención. 


Cómo enfocar tu atención en algunas metas y actividades

Recuerda estas dos palabras: priorizar y desconectar.

 

Puedes priorizar. No todas tus metas tienen igual importancia. 

Cuando te das cuenta de esto y planificas tus actividades de acuerdo a ello, se reduce el número de tus «metas activas» y disminuirá la frecuencia con la cual cambias de una actividad a otra.  

Para ello, puedes indagar dentro de ti y recordar tu «para qué». Luego, define tus prioridades y qué actividades son necesarias y suficientes para lograr eso que valoras.

Si te encuentras actuando como «multitarea» en tu trabajo, puedes definir con tu equipo o preguntar a la persona que te supervise, cuáles son esas prioridades. 

 

Cuando era gerente en una entidad pública, en una oportunidad, una colaboradora me preguntó qué era más importante para culminar en el día. 

Le agradecí su pregunta porque me di cuenta de que ella - como yo y el equipo – teníamos muchas cosas que hacer y necesitábamos ser realistas al respecto.

 

Y cuando lo necesites, puedes «desconectar» 

Para poder enfocarte en lo más importante, debes aprender a desconectar de lo que haces, cuando llega el momento.

Si los pensamientos sobre tus actividades pendientes ocupan tu mente e incluso, pierdes el sueño por eso, tu cerebro necesita un respiro para acomodarse y reconectar. 

Esto implica hacer pausas y escoger actividades que disfrutas. Y esto también puedes planificarlo. 

 

En lo laboral, probablemente, puedas delegar algunas actividades. Y usar la tecnología para automatizar algunos procesos que no tienes que hacer tú.

Finalmente, puedes desarrollar rutinas diarias que te generen calma y te ayuden a enfocar tu atención para cuando enfrentes situaciones de alta demanda y quieras priorizar tus actividades.

 

Preguntas de reflexión

Cuando haces varias cosas a la vez:

  •  ¿Qué te dices, si quieres hacer todo? ¿Qué piensas de ti?
  • ¿Qué conversaciones tienes y dejas de tener con otras personas?

 

 Si crees que todas las actividades merecen tu atención:

  •  ¿Qué sientes cuando todo y nada es importante?
  • ¿Qué sientes al final del día, cuando ves que no has cumplido como esperabas?

 

Si has decidido enfocarte en lo más importante:

  •  ¿Cuáles son tus metas valiosas?
  • ¿Cómo puedes destacar, entre esas metas, aquellas que activarás en el día?
  • ¿Quién necesitas sentir y creer que eres para proteger tu tiempo?
  • ¿Puedes pedir ayuda para lograr tus metas valiosas?
  • ¿Qué puedes hacer para desconectarte?

 

Puedes continuar con tus propias preguntas.

Te invito a escribir las reflexiones que te surjan en esta exploración, con amor y respeto. Estarás escuchándote y reconociendo la persona valiosa que eres, más allá de lo que hagas. ¡Eres muy importante!

 

Notas

Fuentes bibliográficas:

  • Bloch S (2021) Surfeando la ola emocional. Santiago de Chile: Uqbar Editores (Obra original publicada en 2008).
  • Just MA & Buchweitz A (2014)  What brain imaging reveals about the nature of multitasking, In Chipman S. (Ed.), The Oxford Handbook of Cognitive Science. New York: Oxford University Press (pp. 265-280). doi: 10.1093/oxfordhb/9780199842193.013.4
  • Srna, S, Schrift RY & Zauberman G (2018) The illusion of multitasking and its positive effect on performance, Psychological Science, 29(12), 1942-1955. doi: 10.1177/0956797618801013
  • Szumowska, E & Kruglanski AW (2022) The psychology of getting busy: Multitasking as a consequence of goal activation, Journal of Experimental Psychology: General, 151(1), 137–160. doi: 10.1037/xge0001077 
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