¿Subestimas el tiempo al planear? Qué puede haber detrás
Mar 19, 2026
Si estás en un proceso de cambio y sientes que no avanzas como pensabas, este episodio es para ti.
Exploramos qué puede haber detrás de esa dificultad al planear y cómo continuar lo que te importa de una manera más humana, más sostenible y con menos frustración.
Cuando planear no alcanza
Sí, me pasa que miro una agenda llena y pienso que solo me falta detallar más lo que voy a hacer o estimar mejor el tiempo.
Y eso frustra, porque sientes que te falta algo, ¿cierto? Que no cumples ni avanzas.
A veces nos enfocamos en acciones que dejan una huella visible. Pero detrás hay otras cosas que no se ven y que también importan. Y si no las ves, ¿cómo las vas a planear?
Vamos a mirar esta situación desde cuatro dimensiones.
1. Lo desconocido en tu cambio.
En tu proceso de cambio, no sabes realmente cuánto te tomará llegar a ese futuro que valoras. Tienes una brújula, una dirección, pero no una certeza de destino final, menos aún una estimación fija del tiempo.
Tu claridad está en lo que te importa, en para qué tomaste esa decisión, no en el tiempo que te tomará tu cambio. Y además, estás aprendiendo en el camino.
Pero muchas veces nos ponemos fechas increíbles.
Existe evidencia científica de que las personas solemos subestimar lo que nos tomará hacer algo nuevo. Nos pasa y no es una falla; es humano.
Hace un tiempo, una amiga que había iniciado un cambio profesional me dijo:
“Me puse una fecha límite para esta etapa. Y si no llego, siento que quizá debería dejarlo.”
Quizá no era falta de claridad. Quizá ahí empezaba a aparecer frustración.
Idea clave: Claridad no es planear de manera exacta.
Las fechas límite pueden tener un rol. La pregunta es qué estamos considerando cuando las ponemos.
2. Lo que necesitas, pero no tomas en cuenta.
Recuerda qué hiciste la semana pasada y cómo te organizaste para ello.
Quizá tenías bloques separados para cada cosa en el día y una nota sobre lo que pensabas lograr. O puede ser que ese logro esperado lo tuvieses en la mente. Y así avanzabas.
Pero al completar la semana, ¿qué hiciste de todo eso que planeaste?
Tal vez, la pregunta más reveladora sea esta: ¿Qué hiciste que no estaba en tus planes?
Porque realmente, sí hiciste muchas cosas.
El problema es que, como no las tenías en cuenta, pareciera que “salieron de la nada”. Pero no es así.
Algunas personas necesitan más tiempo para prepararse y explorar opciones; para desconectar entre una actividad y otra, sobre todo, si cumplen varios roles; o para construir su contexto y entrar en “flujo”, con alta motivación, creatividad y enfoque.
¿Pero consideramos eso en nuestros planes? No siempre.
Lo que sucede es que no siempre son visibles.
Te pongo un ejemplo:
Si estoy trabajando en una consultoría, termino una parte de un informe y quiero pasar al podcast, no lo hago automáticamente. Necesito limpiar mi espacio de trabajo y también mi mente antes de empezar otra cosa.
¿Cuánto me demoro? Eso varía según la situación y cómo me siento.
Y esto importa. La persona que hace todas esas cosas tiene un mundo interior.
¿Cuánto espacio le das a tu mundo interior en tus planes?
Idea clave: Necesitas tiempo para lo invisible. Y eso, en el fondo, ya lo sabes.
Y si lo sabes, ¿qué puede estar pasando?
3. Lo que vale y sí cuenta
Piensa en las cosas que sueles olvidar.
¿Y qué cosas sí recuerdas? Generalmente, lo que te generó una emoción, lo que te importó.
A veces no dejamos ciertas cosas fuera solo por descuido. Quizá en el fondo, lo hacemos porque no le damos el mismo valor que a otras.
Prepararte, explorar, imaginar, aprender tienen valor. También reconectar y recuperar energía. Tienen valor porque tú lo necesitas. No eres una máquina que hace todo de forma precisa, en tiempos definidos.
Entonces, ¿estás viendo lo que implica hoy el cambio que iniciaste?
Necesitas reconocerte: a la persona que vive el cambio.
Idea clave: El cambio es tuyo. No vives para el cambio. Tú vales.
Pero a veces te dejas llevar por “avanzar”.
4. Lo que miras como avance.
A veces nos enfocamos mucho en hacer. Si hacer fuera lo principal, estaríamos hablando de cómo tener mayor productividad. Sería otra conversación.
A veces nos enfocamos en hacer para lograr. Si lograr fuera lo principal, estaríamos hablando de cómo evaluar resultados, de definir indicadores o de poner una “estrellita” cada vez que tus acciones te llevan a un logro.
Pero eso no es suficiente para valorar todo lo que significa tu proceso de cambio.
Ya hemos visto que necesitas tiempo para lo invisible y que tú eres valiosa.
Entonces, puede aparecer una pregunta.
Quizá me dices: “Si quiero organizarme mejor, ¿cómo hago un plan, si incluyo cosas que no puedo medir bien?”
Mi respuesta sería: “Necesitas un plan flexible.”
Un plan flexible no solo para incluir tiempo para retomar o cambiar de actividades, sino también para incluir lo invisible, lo que sabes que necesitas y lo que aún no conoces.
Y muchas cosas no podrás medirlas, pero eso no importa.
Puedes calibrar o adaptar tu plan, mientras eres consciente de lo que sucede en tu interior. Y lo haces no porque “debes” ajustar para continuar avanzando, sino porque “puedes” darte ese tiempo. Tú misma te autorizas.
Idea clave: Tu avance no se mide por fuera, lo siente cuando te reconoces.
Entonces, el avance adquiere otra dimensión. Lo valoras como proceso humano.
Y esto, ¿cómo se refleja en la práctica?
La holgura para avanzar de verdad.
La holgura es el margen que te das para lo invisible y lo nuevo que aún no conoces. Es una señal de que reconoces que el tiempo no será tu moneda de cambio; no será la única forma en que evalúas tu avance.
Sí, somos seres humanos finitos, pero tú puedes elegir que el tiempo no sea solo para hacer cosas, sino para vivir tu cambio. Entonces, no puedes planear cada detalle de tu día.
No puedes buscar eficiencia en todo. Por ejemplo, no puedes entrar a una conversación pensando que, si dura menos, es mejor. Porque te puedes perder la reflexión, el aprendizaje, el contexto humano. Te puedes perder lo invisible.
Entonces, avanzar también es vivir de una forma más humana, mientras continúas en tu cambio.
Idea clave: Holgura en tu vida, no solo en tu agenda, para avanzar de verdad.
Para continuar
Y mientras experimentas cómo darte esa holgura, te invito a probar algo sencillo:
agregar un poco más de tiempo a los bloques que has separado para tus actividades y dejar también un pequeño espacio para no hacer nada, solo para estar presente.
Ahora te dejo esta pregunta:
Si tu cambio está tomando más tiempo de lo que pensabas, ¿será solo que te falta organizarte mejor?
Tal vez no. Tu cambio, como proceso humano, se extiende más allá de tu agenda.
Pero tu agenda sí dice mucho sobre cómo estás mirando tu situación actual.
Notas
Si deseas profundizar en estos temas, aquí tienes dos lecturas recomendadas: una sobre la tendencia a subestimar el tiempo al planear y otra sobre el costo de retomar una tarea después de una interrupción.
- Buehler, R., Griffin, D., & Ross, M. (1994). Exploring the planning fallacy: Why people underestimate their task completion times. Journal of Personality and Social Psychology, 67(3), 366–381. DOI 10.1037/0022-3514.67.3.366
- Altmann, E. M., & Trafton, J. G. (2004). Task interruption: Resumption lag and the role of cues. En Proceedings of the 26th Annual Conference of the Cognitive Science Society (pp. 43–48).
También te puede interesar
Si prefieres que te cuente esto en video, puedes dar clic en el botón de "play" abajo👇
Lo invisible importa: holgura para planear y para avanzar de verdad.
¿Quieres decidir con propósito y confianza? Únete a nuestra comunidad.