¿Organizarte te quita tiempo? Por qué puede darte más confianza para continuar
Jul 23, 2026
¿Has iniciado algo importante, pero sientes que organizarte te quita tiempo?
Si piensas que debes elegir entre actuar y preparar tu avance, este episodio es para ti. Veremos por qué prepararte no es detenerte y cómo puede darte una base para continuar con más confianza.
¿Prefieres escuchar? El audio está más abajo.
Cuando quieres actuar primero para avanzar
Sí. Me ha pasado que he sentido tanto entusiasmo al iniciar algo que he querido actuar rápido para avanzar y aprovechar esa energía.
Es comprensible, porque eso te importa y muchas veces hay varias cosas que también llaman tu atención y toman tiempo. Mejor haces ya lo que sabes que te importa, ¿cierto?
Pero también me he sentido desorientada o “sin piso” cuando las cosas no resultaban como yo pensaba, las circunstancias cambiaban y yo no estaba preparada.
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Entonces, veamos cinco puntos para comprender mejor qué significa prepararte cuando quieres avanzar.
1. Actúas en el mundo real, no ideal
Claro que nos gustaría que todo lo que imaginamos se hiciese realidad, ¿cierto?
Pero cuando has iniciado algo, no te dedicas exclusivamente a ello.
Por ejemplo, si estás escribiendo un libro por primera vez, eso no es lo único que haces. Sigues trabajando, compartiendo con tu familia y amistades, y cumpliendo otros compromisos.
¿Qué sucede si surge un problema familiar o necesitas hacer un viaje de trabajo?
Son situaciones distintas, pero ambas cambian las circunstancias en las que avanzar en eso que has iniciado.
Si pensabas que esta semana sería tranquila y que podrías dedicarle mucho tiempo y energía a eso que te importa, un cambio inesperado te puede desordenar y frustrar.
¿Qué haces entonces?
Para avanzar, necesitas generar ciertas condiciones y definir respuestas por si ocurren cambios externos. Y lo haces a través de acciones.
→ Tu preparación se traduce en acciones. Prepararte no significa detenerte.
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2. Te preparas para proteger tu avance
Si has iniciado algo importante, ¿vale la pena definir acciones para proteger tu avance?
Cambias las condiciones que dependen de ti
En algunos casos, tú puedes anticipar qué podría ocurrir porque conoces tus condiciones actuales.
Por ejemplo, si has estado durmiendo solo cuatro horas durante una semana para presentar una propuesta para un proyecto nuevo, ¿será sostenible ese ritmo? Sabes que no, aunque la fecha límite esté muy cerca.
Y entonces, ¿de qué manera te podrías preparar cuando sabes que tienes un plazo que cumplir? Probablemente, eso te lleve a cambiar lo que depende de ti; por ejemplo, tus rutinas y cómo cuidas tu bienestar integral.
Defines respuestas para lo que no puedes controlar
En otros casos, puedes definir ciertas acciones para responder cuando ocurre algo que no puedes controlar. Puedes pensar en una especie de “colchón de protección”.
Cuando ocurren cosas inesperadas, las personas tenemos distintas reacciones que pueden afectar nuestro avance externo y, sobre todo, nuestro mundo interior.
Puedes frustrarte e incluso pensar: “Si todo iba tan bien, es injusto que esto ocurra”. Te sorprende y te afecta, aunque tú no hubieras hecho nada malo, ¿cierto?
Entonces, ¿qué necesitas para construir ese colchón de protección?
Primero, definir acciones que tengas a tu disposición y puedas realizar cuando sean necesarias.
Por ejemplo, si ya terminaste de escribir tu libro, pero el editor demora más de lo previsto en enviarte sus comentarios, puedes avanzar con actividades que no dependan de esa entrega, como preparar el plan de difusión o los materiales para el lanzamiento. Así, esa demora del editor no retrasa más el proyecto; puedes seguir avanzando.
Te preparas también en tu interior
Necesitas trabajar en tu interior para que las situaciones que no puedes controlar no afecten el concepto que tienes de ti misma ni tu capacidad de seguir decidiendo y actuando.
Este es un trabajo que toma tiempo y requiere prácticas permanentes.
→ Prepararte sí requiere tiempo, pero te protege para seguir avanzando.
3. Planeas para orientar tus acciones
Quizá te preguntes: ¿por qué hablar de planear si yo quiero actuar ya?
Y mi respuesta es:
Justo porque quieres actuar y avanzar en eso que te importa, necesitas expresar tus decisiones por anticipado:
- Definir prioridades porque no puedes hacer todo, por más que quieras.
- Precisar la relación entre tus acciones y los resultados que esperas. Dicho de otra manera: “si hago A, debería ocurrir B”.
Así, mantienes la dirección.
Pero esa relación entre A y B no siempre se cumple, porque pueden ocurrir muchas cosas que no controlas.
Entonces, un plan te permite definir de manera concreta tanto las acciones para cambiar las condiciones que sí dependen de ti como las acciones que usarías para responder si ocurre algo que no puedes controlar.
Esto no significa planear una vez y no cambiar nada hasta terminar todo lo que te has propuesto.
Porque si tus acciones van generando nuevas situaciones y las circunstancias cambian, claro que ese plan debe ser flexible.
Planear te permite orientar tu acción, no la determina para siempre. Te permite tener una base, como una plataforma sobre la cual te apoyas.
Y si estás retomando eso que te importa después de una pausa, puedes analizar lo que habías definido antes.
→ Planear te ayuda a orientar tus acciones y también a ajustarlas sin perder la dirección.
4. Avanzas con seguridad razonable, no con certeza
Hasta acá, hemos visto cómo te ayuda la preparación, pero no puedes pensar en todos los escenarios posibles ni anticipar todo lo malo que podría ocurrir.
Entonces, hablamos de “seguridad razonable”.
Significa que hemos tomado medidas razonables con la información, la experiencia y los recursos que tenemos.
No puedes asegurar que siempre tendrás el tiempo que quisieras, que todas tus decisiones tendrán los resultados esperados, ni que otras personas te apoyarán siempre que les pidas ayuda.
Pero sí puedes generar ciertas condiciones y construir ese “colchón de protección”, más o menos grueso, con tus acciones de preparación.
Así, cuando las cosas no resulten como pensabas o las circunstancias cambien, no te sentirás “sin piso”, porque tienes una base donde apoyarte para decidir cómo continuar.
El cambio más importante es este:
Lo que te importa ya no depende únicamente de que todo ocurra como lo imaginaste.
→ Con preparación, puedes contar con seguridad razonable.
5. Cuando te preparas, puedes contar contigo
En otro episodio hablamos de volver a contar contigo. Y una de las maneras de fortalecer tu confianza interior era hacerte promesas creíbles.
Una promesa creíble es aquella que puedes cumplir y te permite construir una cadena de acciones orientadas a eso que te importa. Cuando te preparas, te muestras a ti misma que sí quieres cumplir y te vas volviendo más “confiable”.
Entonces, si prepararte te permite avanzar con seguridad razonable, esa preparación también es una muestra concreta de que puedes contar contigo.
Estás haciendo lo posible para avanzar en eso que te importa.
Reservas tiempo, identificas prioridades, reconoces riesgos, generas ciertas condiciones y construyes tu colchón de protección para responder cuando las cosas no salgan como esperabas.
Y de esa manera, también puedes fortalecer tu confianza interior.
Te cuidas tú y te preparas para avanzar en aquello que te importa.
Nota
Esta reflexión también recoge mi experiencia profesional como consultora en integridad pública y gestión de riesgos. En ese trabajo, una idea central es generar condiciones para reducir la posibilidad de que ocurran situaciones que afecten el logro de los objetivos y definir respuestas para limitar sus efectos si llegan a ocurrir. En este episodio tomo esa lógica como referencia para pensar cómo nos preparamos para avanzar en algo importante.
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