Cómo un consejo puede ayudarte en tu cambio, aunque no sea lo que esperas
Aug 20, 2026
Cuando estás avanzando en un cambio importante, un consejo que no esperabas puede hacerte dudar o querer dejarlo de lado. Pero considerarlo no significa seguirlo.
En este episodio veremos cómo descubrir qué hay detrás de ese consejo y tomar en cuenta información que quizá no habías considerado en tu propio cambio.
¿Prefieres escuchar? El audio está más abajo.
Cuando alguien opina sobre algo que ya empezaste
Me ha pasado. Hace un tiempo, un familiar me dijo algo sobre este podcast:
“Como te demoras demasiado en producir cada episodio, mejor deberías dejarlo por un tiempo y usar videos cortos para difundir el contenido que ya tienes”.
Tenía razón en que me demoraba mucho, pero la recomendación no me gustaba porque el podcast es importante para mí.
¿Qué harías tú, si recibes un consejo así?
Vamos a mirar esta situación en cuatro momentos.
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1. Lo que cada persona conoce.
Si estás avanzando en un cambio o un proyecto importante, ya tienes una experiencia ganada. Has explorado, tomado decisiones y tienes información de lo que va ocurriendo.
Además, tú sabes qué razones están detrás de lo que estás haciendo; pero otras personas no necesariamente lo saben.
Igualmente, tú no sabes por qué una persona te da un consejo.
Tú solo lo escuchas, pero quizá haya toda una historia detrás.
El consejo es como la conclusión que sacó esa persona de la información o la experiencia que tiene, a la cual le da un significado. Además, esa conclusión contiene lo que piensa que puede ser útil en tu caso.
Entonces, hay dos elementos básicos:
- la información o la experiencia que tiene la persona y
- lo que piensa de tu situación y de lo que estás haciendo: su interpretación.
Y de estos elementos sale el consejo que te da.
Hay razones detrás de ese consejo.
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2. Lo que decides escuchar.
Si ese consejo se refiere a algo que te importa mucho, podrías reaccionar de manera rápida: “¡No!” O quizá piensas: “No sabe de lo que habla”.
Es comprensible porque ese consejo lo puedes sentir incluso como un ataque. Se trata de algo que te importa, de una decisión propia, de tu esfuerzo y de tu tiempo.
Pero, ¿qué pasa si esa persona tiene algo más que decirte?
Si ese consejo es una “conclusión”, ¿cómo la persona llegó a esa conclusión?
Si no preguntas, no lo vas a saber.
Para simplificar, digamos: “Cuéntame más, ¿te ocurrió algo parecido?”
o “¿Lo has visto en alguien que conoces?”
Enfócate en la actitud: apertura.
La otra persona puede tener información o una experiencia que puede serte útil. No se trata de rebatir su consejo, sino de descubrir qué hay detrás.
Y esto es posible con una conversación de ida y vuelta, no una sola pregunta.
Se trata de descubrir esa información que puede ser nueva para ti.
Escuchar con apertura te permite descubrir qué hay detrás del consejo.
Además, puedes comprender mejor su perspectiva.
3. Lo que distingues del relato.
Hace casi un año una amiga me dijo:
“Deberías dejar el podcast. Si no te genera ingresos, mejor pasa a otra cosa”.
Además, agregó:
“Yo tuve que cerrar mi negocio porque no era rentable. Pasó mucho tiempo y ahora veo que no debía esperar tanto para hacerlo”.
Aquí ella me daba un consejo y sus razones. Tenía una experiencia personal y quería evitar que yo viviera algo parecido.
¿Cómo tomarías un consejo así?
Aquí es crucial distinguir lo que ocurrió de lo que pensamos sobre lo que ocurrió. Lo primero son los hechos y lo segundo, nuestras interpretaciones.
En este ejemplo, ella cerró su negocio. Es un hecho.
Cuando ella dice que no debió esperar tanto para cerrarlo, esa es su interpretación de lo que ocurrió.
Pero ¿qué tan similar es su situación a la mía?
Al conversar podrás comparar los contextos, las capacidades y los recursos que ella y tú tenían a su alcance.
A primera vista, podrían parecer situaciones distintas, pero podrían ser más o menos similares.
Solo te darás cuenta si miras más allá de la conclusión.
Y quizá encuentres algo que no habías considerado.
Distinguir la conclusión de los hechos dentro del relato te permite comprender mejor su perspectiva.
4. Lo que comprendes y lo que haces.
Comprender la perspectiva de la otra persona no significa que seguirás el consejo tal cual.
Esa persona puede compartir su experiencia, algo que observó o incluso lo que piensa sobre la experiencia de otra persona.
Tú ya sabes distinguir los hechos de la interpretación que esa persona hizo.
En el primer ejemplo, era cierto que producir cada episodio me estaba tomando mucho tiempo. Esa observación podía servirme para revisar mi proceso de producción. Pero eso no significaba que tuviera que dejar el podcast por un tiempo.
En el segundo ejemplo, mi amiga me contó su propia experiencia. Yo puedo aprender de su experiencia sin asumir que lo mismo ocurrirá conmigo o que debo hacer lo que ella me aconsejó. ¿Te das cuenta?
Comprender la perspectiva de otra persona no es adoptarla como verdad para ti.
La decisión es tuya.
Si recibes un consejo sobre una decisión que tomaste, no se trata de aceptarlo tal cual. Tampoco de rechazarlo solo porque sí.
Lo que puedes hacer es escuchar con atención:
¿Qué tan similar es la experiencia de esa persona a la tuya?
¿Qué información no habías considerado?
Con esa información, puedes decidir qué haces. Porque la decisión sigue siendo tuya.
Y la próxima vez que alguien te dé un consejo que no esperabas, en lugar de preguntarte “¿le hago caso o no?”, podrías preguntarte:
“¿Qué puedo descubrir ahí que yo no había considerado?”
Notas
Para profundizar:
- Yaniv, I. (2004). Receiving other people’s advice: Influence and benefit. Organizational Behavior and Human Decision Processes, 93(1), 1–13. doi:10.1016/j.obhdp.2003.08.002
- Eyal, T., Steffel, M., & Epley, N. (2018). Perspective Mistaking: Accurately Understanding the Mind of Another Requires Getting Perspective, Not Taking Perspective. Journal of Personality and Social Psychology, 114(4), 547–571. doi:10.1037/pspa0000115
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