¿Solo indicaciones? Más sintonía en tus conversaciones
Nov 27, 2025
¿Sientes que muchas de tus conversaciones se han vuelto espacios para definir roles o cumplir tareas? Indicaciones, mensajes rápidos… pero poca conexión con la otra persona.
Podemos cambiarlo. Hoy revisamos por qué vale la pena cultivar la sintonía en nuestras conversaciones, incluso cuando sientes que tienes muchas cosas que hacer.
Por qué mirar tus conversaciones hoy
Si tienes un objetivo importante y estás enfocada en alcanzarlo, a veces puedes notar que no estás siendo tú misma en tus conversaciones con otras personas.
Quizá la conversación terminó muy rápido y tú te quedaste igual que antes. Mismo problema, misma idea, misma emoción. Y te preguntas: ¿qué se suponía que debía pasar?
Pero también conoces otro tipo de conversaciones. ¿Recuerdas esas conversaciones en las que sales sintiéndote mejor contigo misma, descubriendo cosas que no habías visto antes? Sería bueno tener más de esas conversaciones en nuestra vida, ¿cierto?
Sin embargo, muchas veces pensamos que no tenemos tiempo para compartir, preguntar o soñar con otras personas. Y nos limitamos a hablar de listas de pendientes, de evitar atrasos o solucionar errores.
En este episodio, exploramos cómo nos comportamos y sentimos cuando nos enfocamos solo en metas, qué podría estar detrás de eso y por qué vale la pena cultivar la sintonía en nuestras relaciones humanas, en el trabajo y en casa.
Conversaciones en modo indicaciones
Dos ejemplos cotidianos
Pedro es jefe y casi todo lo comunica por mensajes a las personas que trabajan con él.
Manda indicaciones, las cambia, corrige, exige resultados y rara vez admite sus propios errores. Hay interacción constante, pero casi nunca hay espacio para aclarar, escuchar ni dar retroalimentación sincera.
Por otro lado, Clara llama a su mamá siempre a la misma hora, pero lo hace mientras cocina, envía un correo o hace otras cosas. A veces responde con monosílabos y con la atención en otra parte. La llamada se hizo, pero la madre no siente presencia ni interés real.
¿Qué tienen en común estos casos? Existe una rutina. Hay interacción con otra persona. Pero casi no hay comunicación de doble vía. Se cumple con la llamada o con el mensaje, pero ¿qué cambió en las personas después de esa interacción? ¿Cómo se sintieron?
Imagina si estos comportamientos se repiten día tras día.
¿Con quién en tu vida sientes que ha pasado algo parecido: mucha rutina y pocas conversaciones de verdad?
Qué se construye en tus conversaciones
Si todas las personas tenemos igual valor, merecemos ser tratadas como valiosas, no como objetos ni como medios para alcanzar metas.
Suena fuerte, pero a veces nos tratamos y tratamos a otras personas así.
En los dos ejemplos, el objetivo parece ser cumplir y pasar a otra cosa lo más rápido posible.
Y debo confesarte que a mí también me ha pasado. Cuando ocupaba un puesto directivo, recuerdo claramente a una supervisora que, cuando la llamaba, venía con su cuaderno y una actitud lista para apuntar lo que tenía que hacer. Y lo que yo quería, en realidad, era intercambiar ideas.
Es probable que nuestras interacciones previas hubieran sido sobre todo para dar indicaciones. Y sin querer, yo ayudé a construir esa dinámica.
La buena noticia es que esa dinámica se puede cambiar. Eso es lo hermoso de las relaciones humanas: siempre podemos construir de otra manera.
A eso, cuando lo analizamos con más detalle, le estoy llamando sintonía. Antes de hablar de sintonía, quiero decir algo sobre la comunicación.
Comunicación humana: construcción conjunta
La comunicación no es solo transmitir información de una persona a otra, como podría pensar Pedro. Y tampoco es solo “estar” conectadas por costumbre, como podría pensar Clara.
La comunicación humana es un proceso de construcción conjunta entre personas. Por eso hablaba de doble vía: te escucho, me escuchas, nos comprendemos y podemos ver las cosas de manera distinta a como las veíamos antes de conversar.
- ¿Te gusta sentirte escuchada y comprendida?
- ¿Y sentir que eres parte de algo nuevo que se está construyendo en esa conversación?
Yo levanto la mano.
Además, la comunicación se basa en palabras, en tono y en gestos, que cada persona interpreta según sus propias experiencias.
Si limitamos nuestro mensaje solo a palabras escritas, como hace Pedro, la otra persona tendrá más dificultad para interpretar lo que queremos decir, porque le falta información valiosa: el tono, las pausas, la expresión facial.
Y si, además, le pedimos hacer las cosas rápido, es más probable que haya errores o reclamos, a menos que esa persona tenga la confianza de decir: “no entiendo lo que quieres decir”.
Pero para que eso ocurra, hace falta un contexto especial.
¿Qué es la sintonía?
La sintonía es lo que sentimos cuando una conversación fluye con naturalidad. No depende de si la otra persona es más o menos sonriente, cortés o extrovertida. Depende de cómo se están comportando juntas en esa interacción concreta.
En psicología, a esto muchas veces se le llama rapport. Yo voy a usar la palabra sintonía.
Podemos decir que la sintonía es una unidad: es experiencia sentida y comportamiento al mismo tiempo. La sentimos como confianza, cercanía, claridad.
Y, cuando la miramos de cerca, suele apoyarse en tres cosas a la vez: atención mutua, actitud de apertura y cordialidad, y sincronía, es decir, un ritmo en la interacción.
Miremos cada una, para que puedas reconocerlas en tus propias conversaciones.
Mientras las escuchas, piensa en una conversación reciente donde hayas sentido, aunque sea un poco, esta sintonía. ¿De acuerdo?
Atención mutua
Significa que estás realmente presente para la otra persona, y que la otra persona se da cuenta.
No estás solo pensando en transmitir tu mensaje e irte, como Pedro. Ni estás haciendo tres cosas a la vez, como Clara.
Escuchas para comprender. Prestas atención a lo que dice, a lo que no dice, a los silencios, cambios de postura, emociones de la otra persona.
Actitud de apertura y cordialidad
Es el marco desde el cual decides estar en la conversación. Sientes respeto genuino por la otra persona y eso se refleja en cómo la tratas. No es cortesía por formalidad, sino el reconocimiento de que la otra persona es valiosa.
Cuando quienes participan en la conversación tienen esta actitud, se construye un contexto de seguridad donde se pueden hacer preguntas, expresar puntos de vista distintos de manera cordial y aprender mutuamente.
Sincronía en la interacción
La sincronía es el ritmo de la interacción. Se traduce en comunicarte con soltura y armonía con la otra persona.
Ocurre, por ejemplo, cuando una amiga completa tu frase en secuencia sin interrumpirte, y tú sientes que están conectadas. O cuando te ríes de una broma que quizá fuera tonta en otro contexto, pero en esa conversación tiene sentido, porque la interacción las ha llevado a un estado emocional compartido sin que ninguna esté fingiendo.
En general, la sincronía va creciendo cuando se repiten las interacciones. Si te encargan dirigir un proyecto y te asignan un equipo nuevo, al inicio tal vez se cuidan más, muestran su mejor cara y tratan de entender de qué trata el proyecto.
Con el tiempo, pueden construir sincronía y eso hace que sus reuniones sean más ágiles, porque están más “en la misma línea”.
Pero aquí aparece un riesgo importante: dar por hecha la atención mutua y la apertura, y quedarnos solo con la eficiencia. Si descuidamos la atención y la actitud con la que iniciamos, podemos perder la sintonía, aunque sigamos siendo un equipo que cumple, “que saca adelante las cosas”.
Por eso, la sintonía evoluciona en el tiempo y además es una experiencia dinámica en cada interacción: sube o baja, según cómo estamos en esa conversación concreta.
Ni Pedro ni Clara están condenados a comunicarse siempre igual. Tú y yo tampoco.
Podemos construir sintonía en nuestras conversaciones, pero no ocurre automáticamente. Se construye con decisiones pequeñas, una y otra vez.
Más sintonía en tus conversaciones del día a día
Si estás enfocada en una meta y tienes un equipo a cargo, o si tienes muchas cosas por hacer y quieres darte tiempo para tu familia, puedes construir sintonía en tus conversaciones, porque vale la pena. Se trata de las personas que te acompañan en tu camino.
Puedes vivir relaciones humanas más conscientes mientras avanzas en las metas que te has planteado. Puedes cultivar sintonía en tus conversaciones, para que no se queden solo en indicaciones y pendientes.
Ahora, te dejo estas preguntas:
- ¿En qué conversaciones has sentido que casi todo se volvió indicaciones o lista de pendientes?
- ¿Qué cambia en ti cuando reconoces que puedes cultivar sintonía?
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Notas
Para profundizar:
- Tickle-Degnen, L., & Rosenthal, R. (1990). The nature of rapport and its nonverbal correlates. Psychological Inquiry, 1(4), 285–293. DOI 10.1207/s15327965PLI0104_1
- APA Dictionary of Psychology (2018). Rapport. American Psychological Association. https://dictionary.apa.org/rapport
- Knight, J. (2016). Better Conversations: Coaching Ourselves and Each Other to Be More Credible, Caring, and Connected. Corwin.
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